Comienza mi carrera, mi historia como Dj, etapas que marcaron mi vida y siguen sumando a la trayectoria profesional. A mis años, puedo decir que sigo realizando novedades, creando, con mi pensamiento, talento y ganas de llevar la música más allá de lo descubierto. Hace más de 30 años que he adquirido esta experiencia, y no tengo deseos de abandonar mi oficio, porque esta es mi pasión, llevando la radio como la música a todos lados.

El Universo de los DJ’s se divide en un antes y un después el 14 de junio de 1975. Ese día, por obra y gracia de los dioses del sampleo, nació en Santiago, la capital de Chile, y bajo el nombre terrestre de Cristian Alfonso quien, en los umbrales del siglo XXI, sería conocido en los cuatro rincones del orbe como el legendario “DJ PINKY”.


Desde muy temprana edad, al mozalbete le llamó la atención el giro de los discos y los sonidos y melodías que surgían desde sus giros bajo la aguja del tocadiscos.
Por eso, a los 14 años, en plena época de taquillas, gel al por mayor y pantalones amasados repartidos por todos lados, comenzó a mostrar su talento en pequeñas fiestas de amigos. Su primera chapa para la ocasión fue, simplemente, “El Mezcla”. El bautizo aquel corrió por un DJ de respeto en esos momentos, el mítico Edwin, El Gigante.


Bajo las enseñanzas de su mentor, el futuro DJ Pinky fue puliendo su arte en cuanta fiesta de colegio o kermesse lo invitaran. Hasta que, como el futbolista que es convocado por primera vez a la Selección Nacional, se le presenta la gran oportunidad de su vida: pinchar discos en la, entonces, disco top del momento, la Grammy Discotheque. Su estilo lo unge como el mejor DJ santiaguino. A esa altura, el mote de “El Mezcla” había dado paso a “DJ Cristóbal”, con el que, junto a su gran amigo, DJ Chato, busca nuevos horizontes en otros países.

 

Pero bien se sabe que las encrucijadas del destino son inesperadas, porque justo en esos momentos, nacían las fiestas raperas. Era la coyuntura ideal para que el entonces DJ Cristóbal confirmará sus pergaminos. No en vano, además, fue el primero en incursionar en los llamados “carretes domingueros”, nombre popular de las ya nombradas fiestas raperas donde House of Pain y K7 deleitaban a los asistentes.

 

La evolución Las experiencias acumulas en Grammy Discotheque son el trampolín para la nueva etapa en la carrera de este muchacho. Es la llamada “Era roductora”, donde DJ Pinky mostraría otra faceta en su profesión: fiestas en los lugares más impensados. Por ejemplo, se recuerda la organizada en el tren que va de Santiago a Rancagua. O los tres días de carrete ininterrumpido en un improvisado portaaviones, emplazado en Vitacura.

 

Con esos antecedentes, la llegada a la radio era el paso lógico. Fue la otrora Radio La Ciudad la primera que acogió sus mix’s, dejándolo a cargo del bailable de fin de semana, “Fiesta en La Ciudad”, lejos el mejor del dial en la década de los 90. Paralelamente, se embarca en algo poco común para un DJ en esos tiempos: una gira nacional que le permitió conocer públicos desde Arica a Punta Arenas.

 

De regreso, pasa a la Cover Discoteque donde gracias a su estilo permite a este local ser uno de los tops en el año 1996. Sin embargo, en una jugada casi impensada, DJ Pinky decide abandonar la bohemia para trabajar como el más normal de los seres humanos: ¡de día! ¡Sí, de día!. Lo hace en una tienda importadora de discos de vinilo, en Providencia. Ese es el escenario donde, por un lado, aumenta su conocimiento en el rubro gracias a la importación de material desde Europa y Estados Unidos. Por el otro, conoce a muchos DJ’s de peso, que le van contagiando y perfeccionado su oficio.

 

Debieron pasar dos años para que nuestro héroe volviera, literalmente, a las pistas. Fue un llamado de Radio Nina, que lo contrata como radiocontrolador, el episodio que despierta, nuevamente, su afición a ser “pincha discos”. Y en menos de un mes, gracias a su facilidad en las mezclas, se hace cargo del bailable de la emisora Nace DJ Pinky.

 

Fueron meteóricos esos días, porque no pasaron ni dos semanas cuando el administrador de la Nina Discotheque toma conocimiento de este muchacho, y se lo lleva para animar las fiestas de los fines de semana. Fue ahí, en la cancha misma, donde se ganó con honores su nuevo apelativo, el que lo da a conocer masivamente. ¿Cómo surgió? Siempre con su gran amigo Rubén como fiel escudero, llegaban separados al local porque cada uno tenía que batírselas como pudieran. Hasta que el perla se compró un auto, y trasladó a su amigo hasta la Disco. Bastó que ambos aparecieran juntos para que un barman se diera cuenta de la imagen: Pinky mide 1,79 de estatura y, en ese tiempo, era delgado. Rubén apenas alcanza el 1,68, además de sufrir un tanto de hipertrofia craneana, vulgo “cabezón”. Bastó
esa postal para que el mencionado barman profiriera la oración que significó el bautizo de ambos. Fue en aquel solemne momento cuando el funcionario exclamó…
“Cachen, ahí vienen Pinky y Cerebro”. La inspiración divina había cumplido su tarea.

 

Fueron cuatro años trabajando a todo volumen. Además, nació su programa “Fiesta In The Mix”, que fue consolidando su labor. Sin embargo, después de dos años y a pesar de marcar buen rating en las tardes entre el público joven, el espacio es sacado del aire.

 

Pero, como ya dijimos más arriba, el destino siempre tiene sorpresas. En una de sus esquinas se toparon un talentoso DJ sin trabajo con una radio que necesitaba a un experto para animar sus bailables de fin de semana. Fue ahí que DJ PInky y Radio Corazón se encontraron.

 

Nace “El Carnaval de la Corazón”. Y para rematar en los trasnoches de viernes y sábado, DJ Pinky consolida el clásico “Vacilón de la Corazón”. Es este el margen que le permite dar a conocer sus creaciones, como los Mix Reggetón, además de aprovechar sus producciones que viene saliendo del horno de las grabaciones desde el año 2000 –incluyendo una que otra participación en bandas sonoras de telenovelas, porque “de que el cabro sabe, sabe”-. Y ahora, en 2006 goza con el suceso de “Exótica”, original de Cholomandinga que nuestro héroe adoptó… en su estilo, obviamente.


¿Qué depararán los dioses del sampleo con este heraldo de los mix’s que enviaron para alegrar los bailables de los mortales? Sólo ellos lo saben. Nosotros, en tanto, sólo debemos dejarnos llevar por los sones de las mezclas de DJ PINKY. Así sea.